Los santos son el sello de Dios a la obra de un Fundador. El beato Santiago
Alberione fue el primer fundador en ver introducida la causa de canonización
de cinco miembros de sus institutos. Actualmente son seis, además
de la suya.
Beato Santiago Alberione

La noche del 31 de diciembre de 1900, en adoración ante la eucaristía,
se sintió obligado a servir a la Iglesia y a los hombres del nuevo
siglo. Para ello fundó la Familia Paulina, formada por diez instituciones,
unidas entre sí por el mismo ideal de santidad y apostolado, que
consiste en vivir y dar a Cristo Maestro, camino, verdad y vida, a los hombres
de hoy, con los medios de hoy. Murió el 26 de noviembre de 1971,
Fue beatificado por Juan Pablo II el 27 de abril de 2003.
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Beato Timoteo Giaccardo

Primer sacerdote y Vicario general de la Sociedad de San Pablo. De él
dijo el P. Alberione: «Ejemplo de toda virtud, fidelísimo entre
los fieles». Fue como el corazón de la Familia Paulina. Abrió
la primera casa en Roma por mandato del Fundador. Después de una
vida totalmente entregada, murió en Roma el 24 de enero de 1948.
Fue declarado beato por Juan Pablo II el 22 de octubre de 1989.
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Venerable Mayorino Vigolungo

Modelo de dedicación al apostolado y fiel a su propósito de
«progresar un poco cada día». A los catorce años
una grave enfermedad acabó con su vida. El P. Alberione le había
preguntado si prefería curarse o ir al cielo, a lo que él
respondió: «Sólo deseo hacer la voluntad de Dios».
Ofreció su vida por la naciente Familia Paulina. Juan Pablo II lo
declaró venerable el 28 de marzo de 1988.
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Venerable Andrés María Borello

Dócil a llamada del Señor, ingresó en la Sociedad de
San Pablo a los veinte años como Discípulo del Divino Maestro.
La humildad, el amor y el espíritu de oración fueron las características
de su vida que ofreció por las vocaciones. De la eucaristía
alcanzó luz para el apostolado de las ediciones, al que consagró
todas sus fuerzas. Fue declarado venerable por Juan Pablo II el 3 de marzo
de 1990.
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Venerable Canónigo Francisco Chiesa

Maestro y director espiritual del P. Alberione, sostén y guía
de la Familia Paulina en los primeros decenios de su vida. Su Obispo lo
definió «como el mejor de los hijos de la diócesis».
Durante más de cincuenta años destacó como profesor.
Su gran secreto consistió en dos horas de adoración diarias
ante el Santísimo Sacramento. Fue declarado venerable por Juan Pablo
II el 3 de marzo de 1990.
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Venerable Tecla Merlo

Primera Superiora general de las Hijas de San Pablo, directa o indirectamente
cooperó en la fundación de las otras instituciones de la Familia
Paulina, no sólo con la oración, sino de diversas formas.
Orientada hacia la santidad, fue mujer sensible y moderna, atenta a los
signos de los tiempos, e impulsó a sus hijas a nuevas iniciativas.
Juan Pablo II la declaró venerable el 22 de enero de 1991.
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Sierva de Dios María Escolástica Rivata

Primera Madre de las Pías Discípulas del Divino Maestro, cuya
función se puede comparar a la de las raíces de una planta:
alimentar a todo el árbol paulino, tronco, ramas, flores y frutos
mediante su triple y específica misión: eucarística,
sacerdotal y litúrgica. Murió el 24 de marzo de 1987 a los
noventa años de edad. Su proceso de glorificación se abrió
en Alba el 13 de marzo de 1993.
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