Sociedad de San Pablo
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A la Santísima Trinidad

Divina Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
presente y operante en la Iglesia
y en lo más profundo de mi ser;
yo te adoro, te doy gracias y te amo.
Por medio de María, mi madre santísima,
me ofrezco, entrego y consagro totalmente a ti
por toda la vida y para la eternidad.
A ti, Padre del cielo, me ofrezco, entrego y consagro como hijo.
A ti, Jesús Maestro, me ofrezco, entrego y consagro
como hermano y discípulo.
A ti, Espíritu Santo, me ofrezco, entrego y consagro como «templo vivo»,
para ser consagrado y santificado.
María, madre de la Iglesia y madre mía,
tú que vives en intimidad con la Trinidad Santísima, enséñame a vivir,
por medio de la liturgia y los sacramentos,
en comunión cada vez más profunda con las tres divinas Personas, para que toda mi vida sea un
«Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo». Amén.

Al Espíritu Santo

Espíritu Santo, amor eterno del Padre y del Hijo,
te adoro, te doy gracias, te amo y te pido perdón
por las veces que te he ofendido
en mi persona o en el prójimo.
Desciende con la plenitud de tus dones
en la ordenación de los obispos y sacerdotes,
en la consagración de los religiosos y religiosas,
y en la confirmación de todos los fieles.
Danos a todos luz, santidad y espíritu misionero.
Espíritu de verdad, te consagro la mente,
la imaginación, la memoria: ilumíname.
Que conozca a Cristo Maestro y asimile su evangelio
y la doctrina de la Iglesia.
Acrecienta en mí el don de la sabiduría,
de la ciencia, de la inteligencia y el consejo.
Espíritu santificador, te consagro mi voluntad:
guíame según tus deseos,
ayúdame a ser fiel en la guarda de los mandamientos
y las responsabilidades de mi vocación.
Concédeme el don de la fortaleza y del temor de Dios.
Espíritu vivificador, te consagro mi corazón:
conserva y acrecienta en mí la vida divina.
Concédeme el don de la piedad. Amén.

Invocaciones a Jesús Maestro

Jesús Maestro, santifica mi mente y acrecienta mi fe.
Jesús, Maestro en la Iglesia, atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error, de los pensamientos vanos y de las tinieblas eternas.
Jesús, camino entre el Padre y nosotros, lo ofrezco todo y todo lo espero de ti.
Jesús, camino de santidad, hazme fiel discípulo tuyo.
Jesús camino, hazme perfecto como el Padre que está en el cielo.
Jesús vida, vive en mí para que yo viva en ti.
Jesús vida, no permitas que me separe de ti.
Jesús vida, concédeme vivir eternamente el gozo de tu amor.
Jesús verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús camino, que sea ejemplo y modelo para los hombres.
Jesús vida, que mi presencia lleve a todas partes gracia, alegría y paz.

Por las vocaciones

Jesús Maestro, tú dijiste: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos».
Acogemos con amor tu invitación:
«Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9,37-38).
Suscita un amplio movimiento vocacional:
«Todos los creyentes por todas las vocaciones».
Que aumente el número de sacerdotes. Que sean sal de la tierra,
luz del mundo, ciudad situada en lo alto del monte,
para la salvación de la humanidad, redimida por tu sangre.
Que aumente el número de consagrados.
Que llenen la tierra de institutos y comunidades que acojan a tus elegidos,
que sean hogares de luz y calor, manantiales de espiritualidad
y viveros de santos donde se cante: «Gloria a Dios
y paz a los hombres que ama el Señor».
María, «la elegida de Dios», madre y protectora de las vocaciones,
ruega con nosotros, por nosotros y por todos los llamados. Amén.

Consagración de la humanidad a María

María inmaculada, corredentora de la humanidad,
mira a los hombres redimidos por la sangre de tu Hijo Jesús,
y todavía envueltos en la sombra del error y en la desorientación, fruto del pecado.
La mies sigue siendo abundante, pero los trabajadores son aún muy escasos.
María, ten compasión de los hijos que Jesús te encomendó desde la cruz.
Haz que aumente el número de vocaciones consagradas y sacerdotales;
danos nuevos apóstoles llenos de sabiduría y entusiasmo.
Protege, con tus maternales cuidados, a quienes consagran su vida
en favor del prójimo.
No olvides cuanto hiciste con Jesús y con el apóstol Juan;
recuerda tu amorosa presenciael día de Pentecostés.
Tú fuiste guía de los primeros apóstoles y lo eres también
de los apóstoles de todos los tiempos.
Por tu poderosa intercesión, haya un nuevo Pentecostés
que santifique a los llamados al apostolado
y despierte en ellos el celo por la gloria de Dios y la salvación de los hombres.
Guíalos tú en todos sus pasos; protégelos con tus gracias;
anímalos en los momentos de desaliento;
bendice sus esfuerzos con frutos abundantes.
Escúchanos, María. Que todos los hombres acojan al Divino Maestro,
camino, verdad y vida.
Que sean hijos fieles de la Iglesia. Que en toda la tierra resuenen tus alabanzas
y todos te honremos como madre, maestra y reina,
de modo que alcancemos la felicidad eterna.

Oración ecuménica a María

Dios te salve, María, madre, maestra y reina nuestra.
Escucha con bondad la súplica que te presentamos
según el deseo de Jesús: «Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»
Vuelve tus ojos misericordiosos hacia todos los hombres.
Muchos andan extraviados en las tinieblas, sin padre, sin pastor y sin maestro.
En ti, María, encontrarán la senda para llegar a Cristo,
pues el Padre te ha constituido «apóstol»
para dar al mundo a Jesús, camino, verdad y vida.
Por ti, todos los católicos, con todas las energías,
por todas las vocaciones, para todos los apostolados.
Por ti, todos los creyentes por todos los no creyentes;
todos los comprometidos por todos los indiferentes;
todos los católicos por todos los no católicos.
Por ti, todos los llamados sean fieles a su vocación,
todos los apóstoles sean santos, todos los hombres los acojan.
Al pie de la cruz tu corazón se dilató para acogernos a todos como hijos.
Danos un corazón apostólico, modelado según el de Jesús,
según el tuyo y el de san Pablo,
para que un día nos encontremos todos juntos contigo en la casa del Padre.
Bendice a tus hijos, María, madre, maestra y reina.

Por la prensa católica

San Pablo, apóstol de los gentiles,
que te apresuraste a destruir en Éfeso
los escritos que podían turbar la mente de los fieles;
vela también hoy sobre nosotros.
Tú ves cómo una prensa secularizada y sin escrúpulos
amenaza con arrebatarnos el precioso don de la fe
y las sanas costumbres.
Ilumina, apóstol san Pablo, la mente de los escritores
para que no causen daño a los hombres
con sus doctrinas e interpretaciones equivocadas.
Mueve sus corazones para que rechacen
todo cuanto pueda perjudicar al rebaño elegido de Cristo.
Y a nosotros concédenos que, dóciles a la voz del supremo Pastor,
nunca fomentemos las lecturas nocivas,
sino que leamos y difundamos las de contenido constructivo,
que ayuden a todos a promover la gloria de Dios,
la edificación de su Iglesia y la salvación de los hombres. Amén.

Por el apostolado de la comunicación social

Señor Dios nuestro, que, para comunicar a los hombres tu amor de Padre,
has enviado a la tierra a tu Hijo único, Jesucristo, y lo has constituido Maestro,
camino, verdad y vida de la humanidad,
haz que los instrumentos de comunicación social:
prensa, cine, radio, televisión, vídeo y todos los audiovisuales,
sean siempre empleados para gloria tuya y paz de los hombres.
Suscita vocaciones para este multiforme apostolado e inspira
a todos los hombres de buena voluntad
para que cooperen con la oración, la acción y los medios económicos,
para que, con estos medios,
la Iglesia proclame el Evangelio a todos los pueblos. Amén.

Por las técnicas audiovisuales

Jesús Maestro, te alabamos y te bendecimos
por haber iluminado la mente de los hombres
en el descubrimiento de las nuevas técnicas audiovisuales.
Su destino es la evangelización,
la cultura, el progreso espiritual y material
de los hombres y de la sociedad.
Tú los has creado para nosotros como a nosotros para ti.
Que también estos maravillosos inventos
canten tu gloria de creador y salvador.
No nos dejes caer en la tentación, Señor,
y líbranos del peligro de abusar de estos dones
que nos has brindado con sabiduría y amor.
Guía a los responsables de estas técnicas
para que actúen con amor y respeto
a la inocencia y a la dignidad humana;
para que siembren la buena semilla sin cansarse
y vigilen para que el enemigo no sobresiembre la cizaña.
Ilumina a todos los oyentes y espectadores
para que busquen las fuentes del agua viva
y rehúyan las aguas corrompidas.
Como reparación por todos los abusos,
te ofrecemos, junto con nuestro trabajo cotidiano,
todas las eucaristías que hoy se celebran en el mundo.
Nos comprometemos a usar las técnicas audiovisuales
para nuestra santificación y para el apostolado.
Jesús Maestro, que, por intercesión de María, Reina de los Apóstoles,
y de san Pablo apóstol,
todos te conozcan, a través de estos medios, como el Padre te ha enviado:
camino, verdad y vida de la humanidad.

Por la comunicación social

Padre, en comunión con toda la Iglesia,
que hoy celebra el misterio de la redención,
te ofrezco a Jesús-eucaristía
y a mí mismo/a, como humilde víctima:
Para reparar los errores y escándalos
difundidos en el mundo con los medios de comunicación social.

Para pedirte misericordia por cuantos,
engañados y seducidos por estos poderosos medios,
se alejan de tu amor de Padre.

Por la conversión de quienes,
en el uso de estos medios,
ignoran el magisterio de Cristo y de la Iglesia,
desorientando la mente, el corazón y la actividad de los hombres.

Para que todos sigamos al único Maestro
que tú, Padre, por tu inmenso amor, enviaste al mundo, proclamando:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

Para que reconozcamos y enseñemos que sólo Jesús, Palabra encarnada,
es el único y verdadero Maestro, camino seguro
que nos lleva a conocer al Padre y a participar de su vida.

Para que aumente en la Iglesia el número de sacerdotes,
religiosos, religiosas y seglares comprometidos
en el apostolado de los instrumentos de comunicación,
que anuncien en todo el mundo el mensaje de la salvación.

Para que los escritores, técnicos y difusores estén llenos de sabiduría
y de espíritu evangélico, y sean auténticos testigos de vida cristiana
en el campo de la comunicación social.

Para que las iniciativas católicas, en el sector de las comunicaciones sociales,
sean cada vez más numerosas,
y promuevan con eficacia los auténticos valores humanos y cristianos.

Para que todos/as nosotros/as, conscientes de nuestra ignorancia y pobreza,
nos acerquemos, con humilde confianza, a la fuente de la vida,
y nos alimentemos de la Palabra y la eucaristía,

Oración para los viajes

Jesús verdad, ilumíname para que viaje, sólo y siempre,
inspirado por el amor, con la mirada puesta
en la meta definitiva: el cielo.
Jesús camino, sé tú mi guía para que tenga pleno dominio,
ojo seguro y moderación constante.
Jesús vida, sé para mí y para cuantos acompañe o encuentre,
alegría del espíritu y salvación de alma y cuerpo.
Ángel de la guarda, precédeme y guárdame. Amén.



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